La justicia a mano propia: Implica ganar
la credibilidad perdida
La justicia por mano propia pone en
entredicho la existencia misma del Estado, de su función principal, el uso de
la coerción para ejercer justicia- de sus instituciones y de sus leyes. Hacer
justicia por mano propia implica la ruptura del contrato social democrático,
aquel que otorga al Estado el monopolio de la fuerza y asegura el tránsito del
estado de naturaleza a la comunidad política.
Se
hace necesario por parte de las instituciones judiciales recuperar o adquirir
credibilidad frente al ejercicio de administrar y aplicar justicia; ya que es
esta la razón por las cuales los ciudadanos toman el camino de la justicia a
cuenta propia. Muchas personas no confían en el sistema de justicia del Estado
debido la impunidad, que se da por cuestiones de vencimientos de términos, por
mal procedimientos, por falta de jueces y fiscales, hasta por corrupción. Por falta de incentivos a la denuncia ciudadana,
la lentitud en los procesos, el exceso de trámites, el mal servicio a la
ciudadanía, y la impunidad percibida o efectiva en relación con casi todos los
delitos.
Las manifestaciones del conflicto lo vemos en los ataques
físicos que consisten en que un grupo de personas atrapen in fraganti a un
delincuente y, en vez de entregarlo a las autoridades, lo golpeen, algunas
veces hasta provocarle la muerte. La autoadministración de seguridad, que se da
en aquellos barrios que adoptan medidas de protección vecinal o establecen
“comisiones de seguridad” para prevenir y manejar el delito en sus calles
(requisas, retenciones y otros actos ilegales). El fenómeno expuesto se da en
todas las ciudades grandes de Colombia. Que tiene implicaciones en las víctimas
(violación de los derechos), victimarios, comunidades, policías, fiscales,
jueces, el estado, etc. ¿Qué está pasando por las mentes de una persona que
cobra justicia por cuenta propia? ¿Qué pueden responder los encargados de
proporcionar seguridad a la sociedad? ¿Qué implicaciones tiene el nuevo sistema
penal acusatorio?
La adopción de esta conducta para nada es adecuada y
en ella hay un delito. Generando más ilegalidad y violencia. Las declaraciones
encontradas del director de la policía,
el director de la fiscalía Néstor Huberto Martínez y exdirector de la fiscalía
Mario Higuaran, entre otros; coinciden en que la culpa no está en los jueces
que dejan libres a los delincuentes, sino en el sistema acusatorio. Donde los
jueces se encuentran sometidos y tienen alineamientos y pareciera que el
sistema le diera más garantía a los victimarios. Al igual hay opiniones que
dicen “que es como se está aplicando el sistema penal acusatorio”. Que la
justicia no funciona, es por falta de más jueces capacitados, más fiscales de
investigación, policías con una formación adecuada, tecnología. Se pone entre dicho que tan conveniente fue
el sistema penal acusatorio liderado por Luis Camilo Osorio en el 2006.
Para lograr la credibilidad de las instituciones,
ampliar la seguridad jurídica de los ciudadanos; sin duda para nosotros se hace
necesario revisar el sistema penal acusatorio; liderado por Luis Camilo Osorio
en el 2006, y modificar. A su vez capacitar más a jueces y fiscales. Combatir
la impunidad, más contundencia en aplicar la justicia.
Consideraciones:
Crear más cárceles. Para delitos menores. Promover
sitios donde los individuos antisociales, puedan resocializarse, con programas
de capacitación para que puedan ser útiles a la sociedad.
Desde el área Psicosocial realizar más intervenciones comunitarias, en
los colegios, tratar de abarcar sino a toda la población por lo menos un gran porcentaje
de la población. Mayor oportunidad de para los jóvenes. Fomentando el control de las
emociones para resolver conflictos, creando proyectos dinámicos para la utilización
del tiempo libre.
Es importante concentrarse en los sectores donde es
mayor el riesgo, y esto supone combinar
las acciones disuasivas y punitivas con programas preventivos y psicopedagógicos
para desincentivar el recurso a la justicia por mano propia. Aunque se trate de
un trabajo de largo plazo, la ciudadanía tendrá que ser educada para la paz y
para llegar a acuerdos que eliminen
cualquier forma de agresión y cambien el imaginario colectivo de la cultura de
la violencia o la anomia.